Elegir o no elegir:esta es la cuestión
Al filo de sus estudios secundarios los adolescentes se sienten ante la disyntiva de tener que optar por lo que van a hacer. Más bien diriamos, desde una visión antropológica, de lo que van a ser, cuestión aún más complicada.
Ante la disyuntiva aparecen dos miedos básicos:
1) el miedo a la pérdida
2) el miedo a lo desconocido
Respecto al miedo a la pérdida cabe preguntarse qué temen perder los adolescentes. Temen perder lo conocido: las reglas conocidas de la convivencia escolar y familiar (aunque sean criticadas), los amigos, el mayor tiempo de ocio, las permisividades por parte de los adultos, la falta de pesadas responsabilidades; el cobijo de la casa de los padres. en una palabra, su status de adolescente.
Ligado al miedo de la pérdida, como la contracara de la misma moneda, aparece el miedo a lo desconocido: un nuevo lugar de estudios, nuevas relaciones sociales, mayores exigencias académicas; arreglárselas con reglas de convivencia desconocidas cuyos códigos se deben aprender a respetar; comenzar a desprenderse de la tutela paterna. Es decir, temen crecer.
Las miedos no resueltos producen en quienes los padeden situaciones regresivas (querer volver a etapas vitales anteriores); fobias, pánico, stress. Sin duda la carga de estos síntomas tiene distinta intensidad y está estrechamente vinculada a las historias familiares y a la estructura caracterológica del sujeto.
Para superar esos miedos, que son los mismos que todos sentimos ante las situaciones vitales nuevas, los jóvenes deben contar con recursos suficientes para empezar a caminar un nuevo trayecto de vida. Tendrán que sacar de la mochila muchas cosas guardadas que ya no tienen vigencia y a llenarla con otras que le serán de más utilidad. Inclusive quizás deban cambiar la mochila por un maletín..." del artículo de Cecilia Barone. Consudec, 2008.
miércoles, 11 de junio de 2008
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